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Experiencia de descorche

Hemos pasado ese primer proceso en el cual el consumidor nos ha dicho que no solamente quiere que el producto sea bueno, si no que quiere que le genere una experiencia. Es curioso, porque es el único factor de la cadena de valor de un producto que no se puede pagar con dinero. 

“Tenemos un compromiso que va mas allá del simple hecho de terminar el proceso de venta una vez se emite la factura. Finaliza en el momento que generamos una experiencia de descorche en el consumidor final y aportamos valor añadido al proceso productivo.”

Porque al fin y al cabo, todos los elementos de análisis y control, parámetros de calidad, propiedades físico-mecánicas…se dan por hecho en un mercado latente. Hoy día se ha llegado a un nivel de especialización y profesionalización tal, que esa etapa está controlada. Sin embargo deben de seguir existiendo para avalar todo el proceso productivo, pero el consumidor final, esa persona que va a llegar a un restaurante o una vinoteca y va a pedir una botella de vino, está esperando una experiencia de consumo.

Todos los tapones sirven para tapar, su naturaleza biológica se ha formado para ello, pero solamente unos pocos se han creado para responder a esa experiencia de consumidor.

 

Ebrocork – nada tan cerca del vino

Dpto. Marketing